Precio
$0$300
Tipo de Propiedad
Número de camas
Tipo de Habitación
Servicios
Idiomas que hablan en la casa
Premios
Tipo de baño
Categoría

En el extremo Oriental de Cuba se encuentra Baracoa, Ciudad Primada ubicada en Guantánamo, la primera villa fundada por los colonizadores españoles. Entre la selva tropical y el mar, Baracoa ofrece al visitante un destino turístico inigualable con un paisaje urbano muy conservado y un ambiente natural exquisito, de riquísima flora y fauna. Tierra del coco, el plátano y el cacao, de las polímitas, de leyendas y tradiciones, de la mejor cocina cubana, ha devenido sin dudas como lugar para pasar las vacaciones por excelencia.
El acceso por carretera constituye una aventura en sí: el Viaducto de La Farola serpentea las montañas con 11 puentes colgantes. En la Ciudad pueden observarse claras evidencias del sólido sistema que la defendía del asedio de Piratas y Corsarios, como los fuertes Matachín, La Punta, los Torreones de Joa y Caguase y el Castillo de Seboruco. Desde allí se contempla la mejor vista panorámica de los alrededores.
Visite la Cruz de la Parra, símbolo de la cristiandad que trajera Cristóbal Colón y que se exhibe en una modesta catedral del 1512. Recorra las impresionantes cámaras mortuorias del Museo Arqueológico Las Cuevas del Paraíso. Déjese envolver por el atractivo paisaje de Cuchillas del Toa, ascienda hasta la cima aplanada del Yunque de Baracoa, atraviese el Paso de los Alemanes, remonte los ríos Miel, Duaba, Yumirí y Toa en una cayuca (embarcación típica aborigen), refrésquese en sus cascadas y camine por las arenas de las playas Maguaná, Saratoga y Duaba.
Para completar sus vacaciones, disfrute de la peculiar sazón baracoense en sus casas particulares. Pruebe el excelente chocolate de Baracoa, el chorote (bebida) y los deliciosos cucuruchos (cono de dulce de coco, naranja y piña) y frangollos (especie de turrón de plátano); acompañe sus platos principales con una lechita (salsa de coco), bacán (bolitas de plátano verde envueltas en su hoja) y calalú (ensalada verde), al ritmo del kiribá y el nengón.
Como colofón, una buena taza de café endulzado con caña de azúcar. Historia, naturaleza, arquitectura, arte culinario. Baracoa: una experiencia plena e incomparable.